La 40ªedición de los Premios Goya, celebrada el 28 de febrero en Barcelona, confirmó el dominio de Los domingos, que se alzó con el premio a Mejor Película y consolidó a Alauda Ruiz de Azúa como Mejor Dirección. La gala estuvo también marcada por Sorda, que recibió premios a su directora y a sus dos protagonistas.
La 40ª edición de los Premios Goya convirtió Barcelona en el centro de la información sobre el cine español con una gala que combino talento y celebración. En una noche cargada de discursos muy politizados, la Academia reconoció un año más la calidad del cine español, donde las historias íntimas y los relatos comprometidos dominaron el palmarés.
La gran vencedora fue Los domingos, que se alzó con el Goya a Mejor Película tras imponerse como el título imprescindible del año. La cinta, producida por Sayaka Producciones en colaboración con Movistar Plus+, sumo un total de cinco estatuillas, consolidando su liderazgo en una edición especialmente competitiva. Su directora, Alauda Ruiz de Azúa, redondeó la noche llevándose también el Goya a Mejor Dirección, confirmando su maestría para explorar lo cotidiano con una sensibilidad extraordinaria. La película ,un retrato íntimo sobre los silencios familiares, los vínculos rotos y la violencia en la infancia, encontró en la mirada de Ruiz de Azúa un equilibrio entre contención y emoción que conquistó a la Academia.
En el apartado interpretativo, Patricia Lopez Arnaiz fue reconocida como* Mejor Actriz Protagonista por su trabajo en Los domingos. En un discurso profundamente emotivo, agradeció a la Academia y dedicó unas palabras llenas de magia a su directora: «Gracias a Alauda por este personaje que ha sido intimamente especial para mí; es como si hubiese ocurrido algo misterioso, porque tengo la sensación de que ya existía antes dentro de mí, esperándome». Además, reivindicó que la película «ponga luz a la violencia en la infancia» y cerró con un mensaje esperanzador: «Celebrar las relaciones que sí son posibles».
El filme también vio premiada a Nagore Aramburu, que obtuvo el Goya a Mejor Actriz de Reparto. En una categoría de altísimo nivel frente a intérpretes como Elvira Mínguez, Miryam Gallego, Elena Irureta o María de Medeiro, su interpretación fue destacada como una de las más influyentes de la temporada.
Si hubo una película que trascendió la pantalla fue Sorda. La opera prima de Eva Libertad no solo se llevó el Goya a Mejor Dirección Novel, sino que firmó un pleno histórico al ver reconocidos a sus protagonistas. La directora celebró el «milagro» construido por su pareja protagonista y destacó que el público está «deseoso de empatizar, subrayando cómo el cine puede convertirse en herramienta de integración social.
Miriam Garlo se alzó con el premio a Mejor Actriz Revelación en una interpretación que fue descrita como el corazón palpitante del filme. Su discurso, pronunciado en lengua de signos y en español, conmovió al auditorio y quedará para el recuerdo: «Esta película es un sueño hecho realidad». Dedicó el galardón a las mujeres sordas, a las que han sido madres y a las que no, y reivindicó el espacio de las personas con discapacidad dentro de la sociedad.
Por su parte, Álvaro Cervantes fue reconocido como Mejor Actor de Reparto, confirmando su condición de favorito. En sus palabras, compartió el premio con su compañera: «La mitad de este Goya es de Miriam Garlo. Aparte de ser una actriz enorme es una de las personas más increíbles que he conocido en mi vida». La química entre ambos y el compromiso interpretativo que sostienen la película fueron ampliamente celebrados.
La noche también reconoció el talento emergente con el Goya a Mejor Actor Revelación para Antonio «Toni» Fernández Gabarres por Ciudad sin sueño, una historia ambientada en La Cañada Real que retrata el difícil tránsito a la edad adulta en un entorno marcado por la precariedad. Su debut fue celebrado como una irrupción poderosa y auténtica dentro del panorama cinematográfico.
En la categoría de Mejor Actor Protagonista, el premio fue para José Ramón Soroiz por su interpretación en Maspalomas. Con una actuación delicada y valiente, dio vida a un personaje que aborda la homosexualidad en la madurez, rompiendo estigmas sobre la identidad y el deseo en edades avanzadas. Su discurso, iniciado en euskera y continuado en español, fue uno de los momentos más aplaudidos de la gala: «Ojalá que todos los Vicentes del mundo también lo sean»
La música también tuvo su momento estelar. El Goya a Mejor Canción Original fue para Alba Flores y Silvia Pérez Cruz por Flores para Antonio, tema central del documental homónimo dirigido por Elena Molina e Isaki Lacuesta. Visiblemente emocionada, Alba Flores agradeció la herencia musical de su familia y rindió homenaje a su padre, Antonio Flores, recordando las nanas que escuchaba antes de dormir.
En animación, Decorado se impuso como Mejor Película de Animación. Su director, Alberto Vázquez, defendió en su discurso que «la animación no es un género, sino un medio para contar historias» La fábula existencialista en blanco y negro fue celebrada como una victoria para la animación adulta, arriesgada y con un mensaje profundo sobre la libertad y el sentido de la vida.
El broche internacional lo puso Susan Sarandon, quien recibió el Goya Internacional 2026 de manos del presidente de la Academia, Fernando Méndez-Leite. La actriz neoyorquina agradeció el reconocimiento con un discurso en el que apeló al poder del cine para unir culturas en tiempos de violencia y polarización, asegurando que el arte le ayuda a «sentirse menos sola» en medio del caos global. En ese discurso llegó a alabar el comportamiento del gobierno de España frente al «trumpismo». Que cada cual entienda este mensaje como le apetezca, pero la mayoría de los españoles no lo comparten.






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